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DÍA MUNDIAL DEL VEHÍCULOELÉCTRICO. MÉXICO ANTE LA DÉCADA DECISIVA DE LA ELECTROMOVILIDAD

hace 10 minutos
8 min de lectura

El vehículo eléctrico dejó de ser una promesa tecnológica para convertirse en una transformación industrial, energética y económica. ANVES advierte que México debe acelerar la construcción de un ecosistema nacional de electromovilidad para aprovechar su posición como potencia automotriz.


Ciudad de México, 10 de septiembre de 2026.


— El mundo atraviesa una transformación histórica en la manera de producir, vender y utilizar los vehículos. El automóvil de combustión interna, que durante más de un siglo dominó la movilidad mundial, enfrenta el avance acelerado de una nueva arquitectura tecnológica basada en electrificación, software, baterías, inteligencia energética e infraestructura de carga.


En este contexto, el Día Mundial del Vehículo Eléctrico, celebrado cada 9 de septiembre, adquiere una relevancia que va mucho más allá de una fecha conmemorativa.


Es una oportunidad para analizar hacia dónde se dirige la industria y, particularmente, cuál debe ser el papel de México.


LA ELECTROMOVILIDAD YA NO ES EL FUTURO


Las cifras internacionales son contundentes.


De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (IEA), en 2025 se vendieron más de 20 millones de automóviles eléctricos en el mundo, un crecimiento de aproximadamente 20% respecto de 2024. Los vehículos eléctricos representaron alrededor del 25% de las ventas mundiales de automóviles nuevos: uno de cada cuatro vehículos nuevos vendidos en el planeta.


La magnitud del cambio es todavía más evidente al observar la evolución reciente.


En 2024 se habían vendido más de 17 millones de vehículos eléctricos, superando por primera vez una participación global del 20%. La IEA estima además que el parque mundial de vehículos eléctricos alcanzó casi 58 millones de unidades al cierre de ese año.


China mantiene el liderazgo mundial. En 2025 comercializó más de 13 millones de vehículos eléctricos, y cerca del 55% de sus ventas de automóviles nuevos fueron eléctricas. Europa también aceleró significativamente, mientras que los mercados emergentes comienzan a convertirse en una nueva frontera de crecimiento.


La conclusión es inequívoca:


La electromovilidad dejó de ser un segmento alternativo de la industria automotriz. Se está convirtiendo en uno de sus principales mercados.


CINCO CIFRAS QUE EXPLICAN EL CAMBIO


20+ millones


Vehículos eléctricos vendidos mundialmente durante 2025.


25%


Participación aproximada de los vehículos eléctricos en las ventas mundiales de automóviles nuevos durante 2025.


13+ millones


Vehículos eléctricos vendidos en China durante 2025.


146,724


Vehículos híbridos, híbridos conectables y eléctricos vendidos en México durante 2025.


20,923


Vehículos eléctricos puros comercializados en México durante 2025.


MÉXICO: UN MERCADO QUE YA ESTÁ CAMBIANDO


México no permanece al margen de esta transformación.


Durante 2025 se comercializaron 146,724 vehículos híbridos, híbridos conectables y eléctricos, 18% más que en 2024 y equivalentes al 9.6% de las ventas totales de vehículos ligeros.


Dentro de ese universo, 20,923 fueron vehículos eléctricos puros, mientras que 13,684 correspondieron a híbridos conectables y 112,117 a híbridos convencionales.


La concentración geográfica también ofrece una lectura estratégica.


Ciudad de México, Estado de México, Nuevo León y Jalisco concentraron el 57.7% de las ventas de vehículos de nuevas tecnologías durante 2025.


Esto confirma que México ya cuenta con mercados regionales capaces de convertirse en verdaderos polos de electromovilidad.


Pero también evidencia el principal desafío:


la transición no puede quedarse concentrada en unas cuantas ciudades ni limitarse al automóvil particular.


LA ELECTROMOVILIDAD ES MUCHO MÁS QUE UN AUTOMÓVIL


Uno de los errores más frecuentes consiste en entender la electromovilidad exclusivamente como la sustitución de un motor de combustión por un motor eléctrico.


La transformación es mucho más profunda.


La nueva movilidad requiere:


- infraestructura pública y privada de carga;

- generación y gestión inteligente de energía;

- almacenamiento;

- redes eléctricas preparadas para nueva demanda;

- software y conectividad;

- sistemas de gestión de flotas;

- nuevos modelos financieros;

- mantenimiento especializado;

- formación de técnicos e ingenieros;

- reciclaje y segunda vida de baterías;

- manufactura de componentes;

- nuevos modelos de movilidad compartida;

- regulación moderna;

- integración con transporte público.


Por ello, la electromovilidad debe entenderse como un ecosistema económico y tecnológico, no simplemente como una categoría automotriz.


La propia evolución del comercio internacional refleja esta transformación: las exportaciones mundiales de vehículos eléctricos crecieron cerca de 20% en 2024, hasta aproximadamente 3.2 millones de unidades. México, además, incrementó sus exportaciones de vehículos eléctricos hacia Estados Unidos.


MÉXICO TIENE UNA VENTAJA QUE NO PUEDE DESPERDICIAR


México posee una combinación difícil de replicar:


industria automotriz + manufactura avanzada + cadenas de suministro + tratados comerciales + ubicación estratégica + talento técnico + experiencia exportadora.


Esto coloca al país en una posición privilegiada para participar en la nueva economía de la movilidad.


Pero existe una diferencia fundamental entre ser un país que fabrica vehículos eléctricos y ser un país que desarrolla electromovilidad.


La primera actividad puede generar manufactura y exportaciones.


La segunda puede generar una industria completa.


Ahí se encuentra la oportunidad estratégica.


ANVES: UNA DÉCADA CONSTRUYENDO EL ECOSISTEMA


En México, la Asociación Nacional de Vehículos Eléctricos y Sustentables (ANVES) representa uno de los esfuerzos pioneros para impulsar esta transformación.


Desde su creación, ANVES ha trabajado para promover los vehículos eléctricos y las tecnologías de movilidad sustentable, pero también para incidir en los aspectos regulatorios, técnicos, energéticos e industriales que hacen posible su adopción.


Su participación en el desarrollo del ecosistema mexicano de electromovilidad ha incluido temas relacionados con infraestructura de carga, regulación, transporte público, conversión de vehículos, capacitación, cadena de suministro y políticas públicas.


Uno de los aspectos relevantes de esta trayectoria es que ANVES comenzó a trabajar en estos temas mucho antes de que la electromovilidad se convirtiera en una tendencia global de mercado.


Hoy, aquella visión pionera adquiere una nueva dimensión.


DE MÉXICO HACIA LATINOAMÉRICA


La visión de ANVES tampoco se ha limitado al territorio nacional.


La asociación ha participado en espacios internacionales relacionados con movilidad eléctrica y ha establecido vínculos con organizaciones latinoamericanas especializadas.


Entre ellos destaca su participación en iniciativas relacionadas con ALAMOS —Asociación Latinoamericana de Movilidad Sostenible—, así como proyectos de integración regional como la Ruta Eléctrica Norte, que buscó demostrar la viabilidad de conectar México y Centroamérica mediante infraestructura y vehículos eléctricos.


Esta dimensión internacional es relevante porque la electromovilidad no puede desarrollarse de manera aislada.


Las cadenas de suministro son globales.


La tecnología es global.


Los estándares son cada vez más internacionales.


Y la transición energética tampoco reconoce fronteras.


ATOYAC: UN TESTIMONIO HISTÓRICO DE LA ELECTROMOVILIDAD MEXICANA.


La historia de la electromovilidad en México tiene un capítulo que merece ser recuperado y preservado.


ANVES cuenta actualmente con el ATOYAC, considerado el primer vehículo eléctrico 100% mexicano de producción, fabricado en Puebla en 1978 y desarrollado por el ingeniero Miguel Ángel Abed Bueno.


Más que un automóvil, el ATOYAC representa un testimonio de la capacidad de innovación que México ya mostraba hace casi cinco décadas, cuando la movilidad eléctrica todavía estaba muy lejos de convertirse en la industria global que conocemos actualmente.


Su valor histórico radica precisamente en haber sido adelantado a su tiempo: un vehículo eléctrico desarrollado y producido en México en una época en la que la industria mundial apenas comenzaba a explorar seriamente las posibilidades de la propulsión eléctrica.


El ejemplar que actualmente se encuentra bajo resguardo de ANVES tiene además un significado especial: es la unidad número 1 de producción, lo que incrementa considerablemente su valor como pieza histórica de la electromovilidad nacional.


Actualmente, ANVES se encuentra trabajando en el proceso de restauración y recuperación del ATOYAC, con el objetivo de preservar esta pieza como parte del patrimonio histórico y tecnológico de la movilidad eléctrica mexicana.


“La historia también se electrifica”


Para ANVES, recuperar el ATOYAC no representa únicamente restaurar un vehículo antiguo.


Significa rescatar una parte de la historia tecnológica de México y demostrar que la visión de una movilidad eléctrica nacional no comenzó ayer.


El ATOYAC de 1978 y los vehículos eléctricos que actualmente circulan por las calles mexicanas forman parte de una misma historia: la de un país que ha tenido la capacidad de imaginar una movilidad diferente y que ahora tiene la oportunidad de llevar esa visión a una escala nacional.


“Tener en nuestras manos el ATOYAC número 1 de producción es una responsabilidad histórica. Es una pieza que nos recuerda que México ya había apostado por la movilidad eléctrica hace casi 50 años. Hoy estamos restaurándolo para que las nuevas generaciones conozcan que la electromovilidad mexicana también tiene historia, innovación y protagonistas.”


— Mark Sánchez, presidente de ANVES


EL TRANSPORTE DE ALTO KILOMETRAJE: DONDE MÉXICO PUEDE ACELERAR


Existe un sector donde la electrificación puede producir resultados particularmente significativos: los vehículos que recorren grandes distancias todos los días.


Taxis.


Vehículos de plataformas.


Transporte público.


Flotillas corporativas.


Vehículos de reparto.


Última milla.


Servicios especializados.


Estos vehículos representan una oportunidad estratégica porque su elevado kilometraje permite que los beneficios económicos de la electrificación se materialicen con mayor rapidez.


En otras palabras:


el vehículo eléctrico no solamente debe venderse; debe ponerse a trabajar.


Y México tiene millones de kilómetros recorridos diariamente por vehículos que podrían convertirse progresivamente a tecnologías de cero emisiones.


LA INFRAESTRUCTURA SERÁ EL FACTOR CRÍTICO


El crecimiento de las ventas de vehículos eléctricos tendrá necesariamente que acompañarse de una expansión proporcional de la infraestructura de carga.


No basta con vender unidades.


Hay que garantizar que puedan operar.


Esto implica desarrollar corredores eléctricos, estaciones rápidas, centros de carga para flotillas, soluciones residenciales, carga en centros comerciales y espacios públicos, además de sistemas inteligentes capaces de gestionar la demanda eléctrica.


La infraestructura de carga se convertirá progresivamente en un nuevo activo estratégico de las ciudades.


Y también en una nueva industria.


DE LA ELECTRIFICACIÓN A LA MOVILIDAD INTELIGENTE


El siguiente salto tecnológico será integrar la movilidad eléctrica con inteligencia artificial, conectividad, telemetría, gestión energética y automatización.


El vehículo dejará de ser únicamente un medio de transporte para convertirse en un nodo conectado a una infraestructura energética y digital.


Esto abre nuevas posibilidades:


vehículo + energía + datos + conectividad + servicios financieros + movilidad como servicio.


La transición hacia el automóvil eléctrico, por tanto, no es únicamente una transformación del tren motriz.


Es una transformación del modelo de negocio de la movilidad.


“MÉXICO NO PUEDE LIMITARSE A IMPORTAR LA ELECTROMOVILIDAD”


Para Mark Sánchez, presidente de ANVES, el país se encuentra ante una decisión estratégica:


«“La electromovilidad ya no es una promesa de futuro. Es una realidad industrial, tecnológica y económica. México tiene una posición privilegiada por su industria automotriz, su capacidad manufacturera y su ubicación estratégica, pero tenemos que decidir si queremos ser únicamente consumidores de tecnología o protagonistas de esta transformación.”»


El presidente de ANVES sostiene que la discusión debe evolucionar:


«“No se trata solamente de vender vehículos eléctricos. Se trata de construir el ecosistema completo: infraestructura, energía, financiamiento, tecnología, talento, manufactura, regulación y nuevos modelos de movilidad. México tiene las capacidades; lo que necesitamos es articularlas.”»


Y agrega:


«“Hace una década hablábamos de demostrar que un vehículo eléctrico podía funcionar. Hoy hablamos de cómo electrificar ciudades, flotas, taxis y transporte público. El desafío cambió. Ahora necesitamos pasar de la adopción a la masificación.”»


2030: LA META NO ES SOLAMENTE VENDER MÁS


La próxima década será determinante.


La IEA proyecta que la participación mundial de los vehículos eléctricos continuará aumentando y estima que podría superar el 40% de las ventas globales de automóviles hacia 2030, dependiendo de las políticas públicas, la evolución de los mercados y la reducción de costos.


Para México, el horizonte 2030 debería plantearse desde una perspectiva mucho más ambiciosa.


No solamente:


¿Cuántos vehículos eléctricos venderemos?


Sino:


¿Cuántos fabricaremos?


¿Cuántos empleos especializados generaremos?


¿Cuánta infraestructura construiremos?


¿Cuánto capital nacional podremos atraer?


¿Cuántos taxis y vehículos de transporte público podremos electrificar?


¿Qué porcentaje de nuestra energía destinada al transporte podrá provenir de fuentes limpias?


¿Qué tecnologías mexicanas podremos desarrollar y exportar?


EL MOMENTO DE DECIDIR ES AHORA


El Día Mundial del Vehículo Eléctrico no debería limitarse a celebrar una tecnología.


Debe servir para reconocer que estamos frente a una de las mayores transformaciones industriales desde la aparición del automóvil moderno.


México tiene infraestructura industrial, conocimiento automotriz, talento, mercado y posición geográfica para participar activamente.


Pero las ventajas competitivas no son permanentes.


Otros países están invirtiendo.


Otros están desarrollando baterías.


Otros están construyendo redes de carga.


Otros están creando incentivos.


Otros están formando especialistas.


La ventana de oportunidad está abierta, pero no permanecerá abierta indefinidamente.


Por eso, el desafío de México no es simplemente electrificar vehículos.


Es construir una industria nacional de electromovilidad competitiva, sustentable e inteligente.


Y en esa transformación, organizaciones pioneras como ANVES tienen un papel fundamental: conectar conocimiento, industria, gobierno, academia y sociedad para convertir la visión en políticas, proyectos y resultados.


Porque la pregunta ya no es si México entrará a la era eléctrica.


La pregunta es qué lugar ocupará México cuando esa era se consolide.


La electromovilidad ya llegó.

Ahora México tiene que decidir si será usuario, fabricante o protagonista.

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